belleza pudiera cuantificarse. Sus instintos le dijeron que la belleza no está en el ojo del observador. "Me pareció que esto no era así", explicó Marquardt. "Y los hombres parecen acordar. Es posible que discutan sobre si prefieren a Michelle Pfeiffer oa Kim Basinger, pero ninguno de ellos menciona nunca a Roseanne Barr". Como siempre tuvo una inclinación por las matemáticas, a partir de los años 70, Marquardt se dedicó a recopilar las medidas de los rostros hermosos. Se centró en gente a ...